Un filósofo y monje budista, escribe sobre cómo disfrutar de una buena taza de té.



Debemos estar completamente atentos al presente para disfrutar de una taza de té. Sólo siendo conscientes del presente nuestras manos sentirán el calor de la taza. Sólo en el presente aspiraremos el aroma del té, saborearemos su dulzura, y llegaremos a apreciar su exquisitez.
Si estamos obsesionados por el pasado o preocupados por el futuro, dejaremos escapar la oportunidad de disfrutar de una buena taza de té. Cuando miremos el interior de la taza, su contenido ya habrá desaparecido.




No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!




Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.




Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Comments (2)

On 30 de marzo de 2009, 9:03 , Carlos dijo...

Eso es precisamente lo que nos está ocurriendo y lo sentí cuando me sacudieron al abrirme el coche. Si no es de una forma será de otra, pero te lo están poniendo delante y solo es cuestión de uno, el ser capaz de verlo. Si no quieres no lo lo verás y si te abres lo verás clarito clarito. Buena semana guapa.
Un beso muy grande

 
On 30 de marzo de 2009, 23:09 , Clematide dijo...

La próxima taza de té será mucho más sabrosa con estos valiosos y sabios consejos.
Muchas gracias preciosa...