Ayer por la tarde La Federación Internacional por la Paz celebró en Madrid un bonito acto sobre el sentido de la paz en el Siglo XXI.
Se habló del sol interior que todos tenemos dentro, y que espera ser descubierto, ser frecuentado.
Descubrir este sol es una clave en nuestra evolución, en nuestro camino de regreso a casa.

Todos tenemos ese sol en nuestro interior, aunque no podamos ver su luz.
Es un diamante en bruto que todavía permanece oculto, cubierto de polvo y telarañas. Está dentro, esperando a ser descubierto mientras nosotros andamos distraídos en la cotidianeidad, en el absurdo exterior, cuyos hilos tiran de nosotros, arrastrándonos en sus largos y tortuosos caminos, acumulando en el proceso cansancio y desvitalización.
El diamante, el sol, sigue dentro, esperando que le encontremos a través de la exploración de nuestra sombra y de las vivencias. Un día contactamos y a partir de entonces nada vuelve a ser igual. Es un néctar al que queremos volver. Es un lugar en el que mana el agua viva y potente que nos limpia por dentro y por fuera

Comments (3)

On 27 de abril de 2009, 22:36 , Clematide dijo...

¿un camino de no retorno? Fascinante.
Un besito, preciosa. Fantástico tu post.

 
On 29 de abril de 2009, 23:25 , Carlos dijo...

¿Quién dice que no puedo ver tu luz?
Tan solo sonríe, y verás como deslumbras
Un beso

 
On 30 de abril de 2009, 20:56 , Lotus dijo...

Ains... menos mal que tengo a mis dos incondicionales dandome mimitos siempre!!!

Que os quiero a los dos!!!