El alma del hombre es como el agua.
Viene del cielo, se eleva hacia el cielo,
y vuelve despues a la tierra, en un eterno ciclo.
GOETHE
Ayer por la tarde La Federación Internacional por la Paz celebró en Madrid un bonito acto sobre el sentido de la paz en el Siglo XXI.
Se habló del sol interior que todos tenemos dentro, y que espera ser descubierto, ser frecuentado.
Descubrir este sol es una clave en nuestra evolución, en nuestro camino de regreso a casa.

Todos tenemos ese sol en nuestro interior, aunque no podamos ver su luz.
Es un diamante en bruto que todavía permanece oculto, cubierto de polvo y telarañas. Está dentro, esperando a ser descubierto mientras nosotros andamos distraídos en la cotidianeidad, en el absurdo exterior, cuyos hilos tiran de nosotros, arrastrándonos en sus largos y tortuosos caminos, acumulando en el proceso cansancio y desvitalización.
El diamante, el sol, sigue dentro, esperando que le encontremos a través de la exploración de nuestra sombra y de las vivencias. Un día contactamos y a partir de entonces nada vuelve a ser igual. Es un néctar al que queremos volver. Es un lugar en el que mana el agua viva y potente que nos limpia por dentro y por fuera

Soy un mar… a veces de dudas y otras de emociones. Todo el tiempo lucho con la intención de mantener este mar embravecido en calma. Pero todo mar, calmo o embravecido, tiene corrientes internas que mueven las aguas. ¿Cuáles son las corrientes que mueven mi vida?

Soy una raíz joven en crecimiento, abriéndose paso entre aguas fanganosas y con la certeza de saber que llegare a ser un hermoso loto florecido algún día.

La hermosa flor de azahar que muere para dar paso al fruto, ¿sabe de su propósito? ¿Muerte o transmutación? ¿Sacrificio por el bien de la unidad? ¿O regocijo?

Eslabón del proceso de la unidad. La unidad aprende a través de mis experiencias, aunque mi impaciencia y mi ego me impidan dejarme guiar por el devenir con total confianza



Leyendo el post de mi buen compañero Carlos, también me planteo para quien hago todo lo que hago.

La verdad es que estos días ha ocurrido algo insignificante, pero algo que me ha permitido ver que todavía queda restos de esa parte de mí que quería aceptación y reconocimiento en casa, en el colegio, el instituto…. Quizás no sean solo restos. Quizás solo sea que siempre he mirado para otro lado para no ver todo lo que se refleja en el espejo.

Lo que ocurrió fue que esta semana han ascendido a una compañera que nunca a destacado mucho y curiosamente empezamos juntas en esta empresa. Una parte de mi se alegra por ella, pero hay otra que esta resentida.

Ahora me pregunto. ¿No era yo la que quería cambiar de trabajo hace 2 semanas? ¿Por qué necesito el reconocimiento de los demás y no me vale mi propia opinión y satisfacción tras un trabajo bien hecho? ¿Porque necesito un reconocimiento publico de todo lo que hago? ¿Tengo derecho a sentirme resentida?

Desde luego no se si se producirá un cambio laboral próximamente, pero desde luego creo que no iré muy lejos mientras no siga prestando mas atención a las lecciones que tengo que aprender aquí.

La cuestión que me asalta es: ¿Ser capaz de verte desde donde estas partiendo en cada momento es igual a cambiar tu perspectiva y modificarla? ¿O tu manera de relacionarte con el mundo se va modificando de a poco?