Dios del venir, te siento entre mis manos,
aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
que un fuego con su aire.

No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;
eres igual y uno, eres distinto y todo;
eres dios de lo hermoso conseguido,
conciencia mía de lo hermoso.

Yo nada tengo que purgar.
Toda mi impedimenta
no es sino fundación para este hoy
en que, al fin, te deseo;
porque estás ya a mi lado
en mi eléctrica zona,
como está en el amor el amor lleno.

Tú, esencia, eres conciencia; mi conciencia
y la de otros, la de todos
con la forma suma de conciencia;
que la esencia es lo sumo,
es la forma suprema conseguible,
y tu esencia está en mí, como mi forma.

Todos mis moldes, llenos
estuvieron de ti; pero tú, ahora,
no tienes molde, estás sin molde; eres la gracia
que no admite sostén,
que no admite corona,
que corona  sostiene siendo ingrave.

Eres la gracia libre,
la gloria del gustar, la eterna simpatía,
el gozo del temblor, la luminaria
del clariver, el fondo del amor,
el horizonte que no quita nada;
la transparencia, dios la transparencia,
el uno al fin, dios ahora sólito en el uno mío,
en el mundo que yo por ti y para ti he creado.

JUAN RAMON JIMENEZ.
 
(Gracias a luz del Foro Libertad por acercame este poema eterno)

Comments (2)

On 25 de mayo de 2010, 13:25 , Carlos dijo...

La primera lección que aprendí en este camino es que curiosamente soy capaz de ver en el otro lo que hay en mi. El que veas eso en este poema, me hace descubrir en ti una dimensión tan inexplorada en ti que da vertigo. Un beso muy grande compañera

 
On 21 de septiembre de 2012, 19:53 , del peche dijo...

La Causa n° 1 de la GRASA ABDOMINAL (y cómo eliminarla): http://sn.im/24qm736