Una noche de julio llovía a mares y empezó a formarse en mi ventana un garabato.


Con él pinté por vez primera mis sentimientos en versos de colores. Con él descubrí un camino y un andar que me condujo al océano de mi ser: Alegrías y tristezas, sueños y desvelos, ausencias y silencios, amor, viento, cielo y mar.

Así, sembrando garabatos en el tiempo, revuelvo los mares y agito los ríos con torrentes de ternura contagiosa.

Y me imagino por un momento, que con música celeste, voy llenando de suspiros y notas las locuras de esta vida.

Pero entre sueños, mantengo la mirada, esperando por el alba transparente y guardo tras estos garabatos el reflejo de una lágrima que siente.
Hace calor y el aire se ha vuelto espeso, irrespirable…Sin embargo siento el desamparo del frío que traspasa los cristales de mi piel, calando hasta mis huesos agotados. Nuevamente se derrumba la noche con un alarido, dejando caer la nieve sobre mi cuerpo desnudo y no puedo dormir…


Tengo frío…

Me cubren las sombras escarchadas de tus manos cansadas. Mis poros se contraen cada vez más…desesperadamente no quieren dejar escapar ni una sola molécula de lo que fuimos y que en recuerdos se adormecen…

Enciendo una lámpara para que el resplandor te ilumine y espante los fantasmas que acechan mi sueño y te busco…deletreo tu espalda en mi memoria, dibujo tu contorno tibio en papeles de viento…Te siento lejos y a veces no te encuentro…

En silencios imploro que agrietes la piedra, esa roca que guarda tan celosamente la única gota de sangre capaz de resucitar el más absurdo de los sueños…tal vez el último…

De solo pensar se humedecen los ojos regando mis mejillas, inundan mi almohada con sabor a mar y me aterra el naufragio ante el arrecife de corales en el que encallará la magia si no damos vuelta el timón a tiempo…

Tengo miedo porque algún día abrirás tus ojos y nuestras miradas quizás no se encuentren…

Tengo miedo, porque no sé si en ella hoy… me encuentro.

Gracias. Esencia de Mujer